Hombre en llamas

Hombre en llamas
Hombre en llamas. Orozco, J.C. Algunos críticos interpretan el mural como una glorificación de los cuatro elementos, otros ven en cada una de las figuras una simbología inherente al hombre mismo: el hombre teológico (que simboliza la tierra), el cual despierta en el mundo y convierte en dioses los fenómenos naturales que no comprende; el hombre metafísico (que simboliza el viento), el cual empieza a tener conciencia, reflexionando sobre la realidad del mundo; el hombre científico (que simboliza el agua), el cual analiza los fenómenos, los objetos, penetrando con su razón en sus esencias. Finalmente el hombre de fuego que debería simbolizar a Prometeo, el que rebelándose a los dioses entregó a los hombres la chispa del fuego, la cual representa al mismo tiempo la razón y la libertad. Así el hombre, ya libre, crea las artes en su constante lucha de superación; el hombre hecho fuego de pasiones, de anhelos de conquistas, pero sobre todo dueño de su vida, de su destino y de sus decisiones.
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domingo, 9 de octubre de 2016

Flexibilizaciòn, precarizaciòn, desempleo y persecución laboral: el programa Macri y Cía.

“Con los delegados de base, el movimiento obrero supo tener mucho poder dentro de la fábrica”

Matías Cremonte dirige la Asociación de Abogados Laboralistas. Con él hablamos del programa “laboral” de Macri, la precarización, la persecución en Jujuy y Tierra del Fuego y el rol de los abogados.
Matías Cremonte es abogado de ATE, la Federación Aceitera y otras organizaciones gremiales. Desde hace algunas semanas es, además, presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas. La AAL surge en 1958 como una respuesta de abogados laboralistas y sindicatos, de distintas extracciones políticas y gremiales, contra la represión del Plan Conintes. “Por eso uno de los principales valores es el pluralismo político y la autonomía” cuenta Cremonte.
El día que asumió una de sus colegas dijo que “es un tiempo crítico para la profesión: se nos señala a los laboralistas como aquellos que ponemos palos en la rueda al país. La verdad es que le ponemos palos en la rueda a la pérdida de derechos, al fraude y a los incumplimientos laborales”. Hacía alusión al “reto” que había hecho Macri a los trabajadores que se ausentaban o hacían juicios laborales.
Para la Asociación el nuevo gobierno tiene como plan “la recomposición del poder patronal”. De ese y otros temas dialogamos con Cremonte.
LID: ¿cómo ven el panorama a 10 meses de asumido el gobierno de Cambiemos?
MC: Creo que el programa de este gobierno son las editoriales de La Nación. O por lo menos hacía allí quisiera ir. El modelo de relaciones laborales del macrismo es un modelo con una tasa de desocupación importante que empuje para abajo los salarios, con salarios por debajo de la inflación. Idealmente sería un modelo de negociación colectivo en lo posible por empresa o regionalizado. Los editoriales de La Nación llegan al extremo de decir que se tienen que terminan las indemnizaciones por despidos. Vos fijate una de las reformas que están planteando: riesgos de trabajo. En los 90 se crearon las ART, tomando el criterio de que una empresa privada lucre con la salud de los trabajadores. Si esa legislación se fue desactivando con fallos judiciales, la reforma del kirchnerismo fue un retroceso. Pero ahora se quiere retroceder más. Por otro lado la ley de empleo joven y el proyecto de “Ley Pyme”, donde la forma de generar empleo es subsidiar al empleador. El convenio con Mc Donalds es una barbaridad. La falta de empleo es un problema, la falta de empleo joven también. En este gobierno no hay una política para generar empleo, es una política para generar desempleo.
Todo está encaminado a eso. La posibilidad de que eso avance en concreto depende del movimiento obrero, de la resistencia. Más allá de la unidad o no de la CGT, creo que la clase trabajadora no va a permitir que se avance a esos niveles, que pueda concretar su plan el macrismo.
LID: Ya lo dijo Pagani (Arcor), lo dijo Rocca (Techint): “hay que bajar los salarios, los costos”, “hay que cuidar el trabajo y no el salario”...
MC: El tema es “cómo obtengo más rentabilidad”. El salario real ha sufrido un golpe. Pero no es la primera vez, en 2014 se sufrió un golpe al salario real con la devaluación de Kicillof. Ahora la mayoría de las paritarias cerraron en abril, mayo, junio. Gran parte de la inflación del 35 o 40% se va a discutir en la paritaria del año que viene. Es una falacia la idea del gobierno de discutir el 17%.
LID: Bueno, esta línea del gobierno nacional ha envalentonado, o es seguida, por gobernadores de otros signos políticos...
MC: Sí. En general cuando un gobierno nacional instala una línea determinada, muchos gobiernos provinciales se suben a la ola y plantean lo mismo, sean o no del mismo signo político. El caso de Jujuy seguramente sea el más paradigmático de la desvirtuación absoluta del Estado de derecho. Que Milagro Sala este presa no resiste el menor análisis jurídico, porque además está con prisión preventiva. Más allá de lo que se la termina acusando, la detienen por un acampe acusando de sedición.
LID: Lo dijo hasta Joaquín Morales Sola (La Nación): “no se puede detener a una persona y después buscarle causa”...
MC. Uno puede defender lo de Sala por lo injusto que es. Pero además es una cuestión de autodefensa, porque si es así se lo pueden hacer a cualquiera. Pero no es solo eso lo que ocurre en Jujuy. Pero el Estado políciaco que se instaló en Jujuy, hasta los abogados de Sala están procesados. Mandan a alguien a hacerte una denuncia, y te pueden detener. Es gravísimo. Lo de Tierra del Fuego es gravísimo también, como se termina deteniendo a la gente de noche, reprimiendo. Pero en Mendoza a la Secretaria General de la CTA y al Secretario General de ATE le aplicaron el Protocolo de Bullrich, los procesaron por ese decreto. Al Sindicato de Ledesma le aplicaron una multa millonaria “por no cumplir la conciliación”. En un conflicto en la ANAC, con los controladores aéreos, entraron con la PSA a sacar a los controladores de las torres.
El Estado políciaco que se instaló en Jujuy. Es gravísimo.
LID: Hablando de precarización. Los 90 implicaron un salto en la precarización, pero muchas de esas conquistas patronales se mantuvieron durante el kirchnerismo. ¿El macrismo intenta profundizarlas?
MC: El gran momento precarizador fue el 24 de marzo de 1976. La dictadura, al mes, reforma la Ley de Contrato de Trabajo. Más de 90 artículos derogados, y otros tanto modificados. La deuda que la democracia tiene con los trabajadores no la cumplió nunca. El gran trabajo de la dictadura fue doblegar al movimiento obrero. Hay una frase de Roberto Aleman, el Secretario de Hacienda de la dictadura, que es clarísima: “nuestro objetivo era derrotar al movimiento obrero, todo lo que se hizo después fue gracias a nosotros”.
LID: Bueno vos planteas un tema importante. Victor De Gennaro siempre decía que la dictadura vino a cambiar el modelo económico; eso es verdad pero a medias. Lo que la dictadura vino, como la frase que decís de Aleman, a derrotar el movimiento obrero.
MC. Creo que van de la mano... Pero en la dictadura creo que empezó todo. Precarización hay muchas formas. Está la ilegalidad, el fraude laboral, pero está la precarización en el marco de la ley. Está el trabajo en negro, donde hay una responsabilidad del Estado; de este y del anterior. La otra son los sindicatos, que tienen que controlar y pelear contra estas situaciones de ilegalidad.
Pero hay otras que se dan en el marco de la legalidad, como la contratación por agencias como Manpower, la tercerización que casi no se discute en el país y es una de las cosas más graves. Quienes defienden el modelo sindical dicen que el modelo de sindicato único y personería defiende la unidad y que los que plantean un modelo distinto atomizan. Pero la situación que más atomización genera se da dentro de este modelo sindical y sindicatos con personería gremial. En una fábrica tenés 5 o 6 convenios, firmados todos por sindicatos con personería gremial. Esa es la mejor forma de atomizar. Ese es el problema de la tercerización. Que haya los sindicatos que quieran, pero todos firmando un mismo convenio por actividad, y con todos los trabajadores negociando juntos en el mismo momento.
La tercerización en nuestro país está permitida, pero la ley de 1974 si bien la permitía se aplicaba el convenio de la actividad y la representación sindical la tenía el sindicato de la actividad. La tercerización es una estrategia empresaria: dividir, pagar menos, atomizar, es una estrategia del capital, que arrancó sobre todo en los 70. Ese es el mayor problema de la precarización, por eso me preocupa más la “precarización legal”.
El gran momento precarizador fue el 24 de marzo de 1976
LID. Otro tema que muchas veces precariza es la situación salarial. En ese punto hay una experiencia interesante sobre qué significa el “salario mínimo vital y móvil”. Los aceiteros, con conflictos duros, han abierto un debate sobre qué significa para ellos y cuánto debería ser.
MC. Ese es un ejemplo de lo que les decía antes, de algunos derechos que existen formalmente. Esto que parece una locura, que es el planteo salarial de los aceiteros, es simplemente decir “el artículo 14 bis de la Constitución plantea un salario mínimo vital y móvil, la Ley de Contrato de Trabajo define lo que es el salario, “la mínima retribución que debe recibir un trabajador sin cargas de familiar que le debe asegurar alimentación adecuada, vivienda digna, vestimenta, transporte, educación, esparcimiento”. Según nuestro sistema legal hoy, la fuerza de trabajo vale, como mínimo, eso. El solo hecho de trabajar para alguien te debe implicar una retribución que es la suma necesaria para cubrir todas esas necesidades. Finalmente depende de la relación de fuerzas, es cierto, pero yo tengo el derecho a un salario mínimo equivalente a esto, haga la tarea que haga, desde el peón. Los aceiteros lo calcularon y todos los años algunos medios dicen “los aceiteros piden un 40, un 50%...”; pero no es un porcentaje. Ese salario mínimo y vital es $20.615, según lo calculado el año pasado. Todos tienen ese derecho. Esa es la importancia de cómo la plantean los aceiteros y otros sindicatos, más allá de los porcentajes. Pero además plantean que ese es un derecho de todos los trabajadores, no delos aceiteros porque trabajan para una multinacional que puede pagarlos.
Y esto nos lleva de nuevo a la discusión sobre la dictadura y el golpe contra la clase trabajadora. En 1973 o 74, mucha fuerza del movimiento obrero, ningún trabajador dudaba que el salario mínimo le alcanzaba para eso. Hoy no está en discusión que teniendo trabajo aún podés ser pobre, y tenés que tener dos trabajos. Creo que lo que plantean es reconstruir la conciencia de cuánto vale la fuerza de trabajo, estando en el capitalismo. Termina siendo revolucionario por la situación, pero es dentro de los marcos del sistema.
LID: ¿Qué se plantea ante este panorama hoy la Asociación de Abogados?
La agrupación que conduce la Asociación de Abogados Laboralistas creemos en el rol del abogado y que es muy importante para la clase trabajadora poder desenvolverse en el Estado de derecho. No es lo mismo un escenario de represión e ilegalidad, que se respete la legalidad. Pero no somos de los que creen que el derecho es lo más importante: los protagonistas de las posibilidades de las luchas y el cambio social son los trabajadores, sus organizaciones. Nuestro rol es apoyarlos, acompañarlos, todas las experiencias de lucha y organización.
Yo siempre digo que el neoliberalismo, el avance de la flexibilización laboral, hizo mucho daño en terminos reales. Pero en términos formales no tanto. En la Constitución sigue estando el artículo 14 bis, aunque la mitad no se cumple. Y es mejor que esté. Los tratados internacionales, los convenios de la OIT, no van a cambiar la realidad de los trabajadores, pero el hecho de que estén para invocarlos, es importante. No es solo relaciones de fuerzas. Sobre todo esto se dispara cuando hay momentos de resistencia. Cuando el capital avanza, el Estado avanza, la represión avanza, es cuando más necesitas la legalidad para defender a los trabajadores.
El otro que asumimos, una compañera de la Asociación dijo “vamos a ponerle palos en la rueda a la flexibilización, al retroceso en los derechos”.
Los protagonistas de las luchas y el cambio social son los trabajadores, sus organizaciones. Nuestro rol es apoyarlos, acompañarlos
LID: hace poco decías en un artículo que la democracia política, surgida de la revolución burguesa, había llegado solo hasta la puerta de los lugares de trabajo, donde seguía la monarquía...
Si. Es una vieja discusión. El poder de dirección patronal nunca se puso en discusión, en general. En las décadas del 30 y 40, etapa en que se reconocen las organizaciones sindicales, la acción colectiva, la huelga, pero lo que obtiene a cambio el capital es eso: el poder de dirección sobre la producción. El poder disciplinario es mío, dentro de la fábrica mando yo. En el Congreso de la Productividad del 55, el planteo de la CGE (Confederación General Empresaria) a Perón para convocarlo, es eliminar la figura de los delegados y recuperar el poder en la fábrica. Gelbard tiene una frase famosa que dice “no puede ser que un negro toque un pito y se pare una fábrica”. O cuando asume el Secretario de Trabajo, después de Frondizi, que dice “mandaban los que tenían que obedecer, venimos a poner las cosas en orden”. Porque hubo momentos en que el movimiento obrero, a partir de los delegados de base, pudo tener mucho poder dentro de la fábrica. Y volvemos a la dictadura: desde ese momento los empresarios buscaron recuperar todo el poder dentro de la fábrica.
Entonces, una política sindical de elegir delegados en todas las fábricas es una política que quiere disputar el poder en la fábrica. Una política que propone comités mixtos de seguridad e higiene y poner a discutir la vida y la salud de los trabajadores, es la que pone en discusión el poder en las fábricas. Discutir la tercerización...es discutir el poder en las fábricas. Ahí renguea la democracia, no garantiza eso.
Una política sindical de elegir delegados en todas las fábricas es una política que quiere disputar el poder en la fábrica.
LID. Hay veces, como ocurre en Santa Fe, que esos comités mixtos “te quitan el poder”, porque el que termina definiendo es un “árbitro” que lo pone el empresario. Es poco efectivo en el sentido concreto.
MC: Pero eso depende de los sindicatos, que lo impulsen y exijan. Un triunfo de la ultima paritaria aceitera son los comités mixtos en todas las fábricas de todo el país, con tutela sindical para los delegados. Pero eso va de la mano de una voluntad política. Si una máquina está rota no se labura, no se prende...
LID. Bueno, esa capacidad de paralizar la producción, que seguramente en la ley no está contemplado, depende de la fuerza gremial. En la Línea 60 discutieron eso: comité mixto pero con capacidad para paralizar el servicio si no hay condiciones. En Santa Fe sigue habiendo muchas muertes laborales.
MC: Yo creo que la conciencia es fundamental, y para eso también es importante el rol que jueguen los sindicatos. Que tenés derecho a entrar y salir igual del trabajo, por lo menos en términos de accidentes. “Igual” no porque dejás horas de tu vida, la alienación...pero vos tenés derecho a salir indemne.
LID. Los rotos en la industria, por ejemplo en el Neumático, es brutal. En las autopartistas, como Lear y Kromberg. Todo es importado, menos las manitos que los arman. Pibas con 25 años y dos pibes que no los pueden levantar. Eso es brutal. Ahí el sindicato del Plástico y el Smata no es nada
MC: Por eso la desocupación, agrandar el ejército de desocupados, hace que el que tiene trabajo no se fije en las condiciones que trabaja con tal de no perderlo.

martes, 23 de agosto de 2016

GEOFINANZAS IMPERIALES. CINCO EJEMPLOS

Lo que no nos cuentan del capitalismo
22 de agosto de 2016

Geofinanzas imperiales en cinco pasos

“Los bancos son los que realmente toman las decisiones y – detrás de la cortina de una respetabilidad fingida – son la fuerza motriz detrás de las interminables guerras”
Michael Hudson
“Los banqueros centrales, cuya independencia está constitucionalmente protegida, controlan la política monetaria en el mundo desarrollado. Gestionan la oferta de dinero a las economías nacionales. Fijan las tasas de interés decidiendo así el valor de nuestros ahorros e inversiones. Ellos deciden si hay que centrarse en la austeridad o crecimiento. Sus decisiones dan forma a nuestras vidas”
Adam LeBor


Geofinanzas imperiales en cinco pasos
Islam Hassan (CC)  

1-Libia. Furia desatada

“Nunca antes había escuchado que se creara un banco central a las pocas semanas de un levantamiento popular. Sin duda parece indicar lo extraordinariamente poderosos que se han convertido los banqueros centrales en nuestra época”. El periodista Robert Wenzel expresaba así su pasmo ante las extrañas prioridades de los insurrectos en la recién iniciada revuelta contra el régimen de Gadafi en febrero de 2011. La virulencia del conflicto libio –que prosigue actualmente con dos gobiernos enfrentados por el control del cuarteado territorio y un sinfín de grupos guerrilleros (la mayor fábrica de terroristas del mundo, según acreditados medios occidentales) campando por un país arrasado después de cinco años de cruenta guerra civil-y la presta y decidida intervención occidental (bajo el liderazgo “otánico” francoestadounidense) parecen reflejar inconfesables intereses en liza. Más allá de la consabida retahíla de razones para cohonestar una guerra “justa y humanitaria” con la que los líderes del mundo libre adornaron su “abnegada” entrega a la defensa de los derechos humanos y la democracia en Libia, afloran sedimentos de propósitos mucho menos honorables. Según el agudo análisis de Ellen Brown, basado en los recientemente desclasificados correos electrónicos de Hillary Clinton, entonces Secretaria de Estado del hegemon –que mostró sus humanitarias entrañas expresando su indisimulado alborozo ante el salvaje linchamiento del ominoso dictador-, la prioridad geopolítica imperial era proteger los intereses del cártel bancario euroestadounidense impidiendo que prosperara el plan de Gadafi de crear una moneda panafricana basada en el dinar libio y en las enormes –fruto de las cuantiosas regalías petroleras-reservas de oro del país. La cuestión no es pues–tratando de evitar la doble trampa de maniqueísmo “conspiranoico” e infantilismo antiimperialista que denunciaba Alba Rico en sus polémicos artículos de 2011- negar la condición de tirano criminal del dictador libio ni la legitimidad de una revuelta popular para derrocarle, sino iluminar la malla de intereses espurios que activan –bajo la consabida pátina del discurso humanitario de los adalides de la civilización occidental- los expeditivos mecanismos del poder imperial: Gadafi –parafraseando la clásica sentencia rooseveltiana sobre el cinismo artero de la política de alianzas de la superpotencia- dejó de ser su“ hijo de puta” –no peor que otros conspicuos déspotas del Tercer Mundo, más dóciles ante los dictados imperiales- para tornarse, en la propaganda legitimadora de los bombardeos otánicos, un nefario criminal asesino de masas y desestabilizador de la región. Eso no siempre fue así.
El taimado sátrapa había templado veinte años antes sus relaciones con Occidente ofreciendo colaboración en materia migratoria e inversiones lucrativas para las petroleras occidentales tras ser anatematizado durante décadas como paria global y huésped de terroristas. Una década después habría iniciado parcialmente la “apertura” de su sector financiero estatal ofreciendo, según Jalife-Rahme –la fuente es un cable de Wikileaks, de nuevo las inoportunas filtraciones dejando al desnudo las vergüenzas imperiales-“oportunidades para una mayor cooperación entre la banca privatizada libia con los bancos de Estados Unidos, lo cual ayudará a entrenar (sic) su próxima generación de banqueros”. Pero no fue suficiente. Como explica Hossein Zadehi: “Estados Unidos y sus aliados esperaban más; querían que siguiera las directrices económicas de los “expertos” de las finanzas globales, es decir, de los “asesores” económicos del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial de Comercio; resumiendo, querían que desmantelara los programas de bienestar social de su país y reestructurara su economía siguiendo el modelo neoliberal”.

La mistificadora maquinaria de propaganda de los mass-media activó la batería de asechanzas y medias verdades legitimadoras de la agresión en ciernes mientras ocultaba cuidadosamente algunos detalles menos ríspidos del denostado régimen: los buenos estándares-certificados por Naciones Unidas- de desarrollo en los servicios básicos se financiaban (¡oh herejía!) a través de un banco central público que emitía la moneda nacional y financiaba estratégicas infraestructuras –el Gran Río Artificial, considerado el mayor sistema de riego del mundo, abastece de agua a las principales ciudades del país-, ofrecía educación y sanidad gratuitas a la población y garantizaba dadivosos préstamos, ¡sin intereses!, de 50,000 dólares para los recién casados.
El taimado sátrapa había templado veinte años antes sus relaciones con Occidente ofreciendo colaboración en materia migratoria e inversiones lucrativas

El viejo principio ejemplarizante pareciera estar de nuevo operando aquí: “Con energía, agua y crédito suficiente para desarrollar su infraestructura, una nación puede ser libre de las garras de los acreedores extranjeros. Y eso puede ser la verdadera amenaza de Libia: puede mostrar al mundo lo que es posible”. A la sempiterna justificación –el latrocinio y expolio de las riquezas del Tercer Mundo- de las agresiones imperialistas “clásicas” parece añadirse la creciente influencia de los poderes financieros y sus adláteres en las criminales fullerías de la geopolítica actual.
“Se trata de una amenaza a la seguridad financiera mundial“. La airada reacción del belicoso Sarkozy expresa el pánico ante la posible pérdida de hegemonía del franco de Africa Occidental bajo la égida francesa si el intento liderado por el gobierno libio de crear un área monetaria independiente en el corazón de la francofonía prosperaba. “Gaddafi inició un movimiento para rechazar el dólar y el euro, y pidió a las naciones árabes y africanas utilizar una nueva moneda, el dinar de oro. Gaddafi sugirió el establecimiento de un continente africano unido, con 200 millones de personas utilizando esta moneda única”.
Tamaña insolencia era mucho más de lo que el pedestre “pequeño Napoleón” y sus poderosos aliados estaban dispuestos a soportar. Nada mejor pues que aprovechar la pintiparada ocasión de la llamarada de efervescencia popular de la primavera árabe de 2011 para que los muñidores de la operación activaran el eterno mantra de una salvífica intervención “humanitaria” que liberara graciosamente al pueblo libio de la férula del oprobioso dictador. El atrabiliario personaje quizás no se percatara de que sus veleidades de liderazgo regional erosionando la hegemonía monetaria de la “banca de la OTAN” representaban un casus belli en toda regla. Pero en su megalomaníaca inconsciencia propició el despliegue de un ejemplo paradigmático del modus operandi de la furia desatada de las geofinanzas imperiales.

2-BPI. El banco “secreto”

En las áulicas dependencias del núcleo del poder financiero global el órdago de Gadafi sería, con toda seguridad, muy mal recibido. Un escalofrío debió de recorrer los magnificentes salones de la sede del Banco de Pagos Internacionales en Basilea ante el desafío al statu quo del díscolo mandatario. La hermética e inviolable institución, fundada en 1930 –para tratar de gestionar los pagos de las desorbitadas reparaciones de guerra alemanas a través de generosos préstamos de los bancos de Wall Street en el marco del Plan Young; plan frustrado por los formidables desórdenes monetarios post-crack del 29-, es el banco central para sus bancos centrales miembros y representa los sagrados principios de la banca “globalista” (la banca de los Rothschild, “los amos del dinero”, teledirigida –según los “conspiranoicos”- desde el archimanoseado Bilderberg Group, pasto de innúmeras teorías conspiratorias a las que su secretismo no deja de dar pábulo).
En la sucinta – aunque carente del encanto veleidoso de los esoterismos fabulados-descripción de LeBor, “El BPI es una institución única: es una organización internacional, un banco muy rentable y un instituto de investigación fundado y protegido por tratados internacionales”.
Sin embargo, como explica James C. Baker, su prístino organigrama no deja de iluminar vívidamente lo que ocurre entre bambalinas: “El BPI fue fundado por los bancos centrales de seis naciones (Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido) y por tres grandes bancos privados estadounidenses –J.P. Morgan, First National Bank of New York y First National Bank of Chicago-. La Reserva Federal de Estados Unidos no se unió inicialmente al BIP pero la representación de sus bancos partícipes fue tres veces superior a la de cualquier otra nación”. ¿Muy astuto, no? No parece pues que haya que expurgar las ultrasecretas actas de la comisión Trilateral y pergeñar calenturientas teorías sobre los “hilos que dirigen el mundo” para obtener el holograma de la cadena de mando de las finanzas globales.
El BPI fue fundado por los bancos centrales de seis naciones y por tres grandes bancos privados estadounidenses

Más allá de las funciones mediadoras entre sus sesenta bancos centrales miembros –desde 2000, los bancos de Wall Street dejaron de formar parte de su “establishment”-, la función clave del BPI es la regulación y supervisión –a través del Comité de Basilea– de los requisitos de capital y liquidez que tienen que cumplir los bancos comerciales. Cuestión aparentemente baladí cuya neurálgica relevancia para “dar forma a nuestras vidas” resume Le Bor: “Difícilmente haya nada más político que ceder los poderes nacionales a organismos supranacionales no electos, mientras que los mecanismos financieros necesarios los elabora y gestiona un banco secreto de Basilea que no tiene ninguna responsabilidad ante los ciudadanos”.
Según Henry Liu:”La normativa del BPI sólo sirve al único propósito de fortalecer el sistema de banca privada internacional, incluso en perjuicio de las economías nacionales: el BPI está construyendo una nueva arquitectura financiera y regulatoria global, demostrando que tiene el poder para dar forma a las normativas financieras del planeta”.
Todo el cañamazo neoliberal -basado en el uso del banco central “independiente” como turbina de la financiarización y ariete de las prácticas de desregulación y reformas de los sistemas financieros nacionales- diseñado minuciosamente en la impenetrable institución helvética choca frontalmente con la existencia de una banca pública de propiedad estatal.
La formidable expansión de la titulización financiera -la vía a través de la cual se movilizan ingentes volúmenes de capital ficticio ansiosos de multiplicarse en el casino global para sostener la “boqueante” tasa de ganancia del capital de la fase neoliberal- queda de este modo agostada al impactar con el dique de la creación de dinero público, sin el dogal de la deuda. Ellen Brown de nuevo: “Los bancos de propiedad pública son también una amenaza para el creciente negocio de los derivados, ya que los gobiernos con sus propios bancos, no necesitan de swaps sobre las tasas de interés, instrumentos de cobertura de incumplimiento crediticio (credit default swaps), o calificaciones de grado de inversión por agencias privadas de calificación con el fin de financiar sus operaciones”. Ello les pone fuera del alcance del modelo de extracción de rentas financieras y de expolio de lo público comandado por la red bancaria internacional dirigida desde Basilea. Tamaño atrevimiento resulta motivo más que suficiente para situarse en el punto de mira de los halcones del Pentágono. Según Ellen Brown, el general estadounidense Wesley Clark se refirió a siete ‘estados forajidos’ –Irak, Libia, Somalia, Sudán, Irán, Siria y Líbano- que serían objeto de ataque luego del 11-S de 2001. “¿Qué tenían en común estos países? Además de ser islámicos, no eran miembros ni de la Organización Mundial del Comercio ni del Banco de Pagos Internacionales. Esto los dejó por fuera del largo brazo regulador del banco central de los banqueros centrales en Suiza “. Irak, Libia, Irán y Siria –cuya destrucción en curso, con destacada presencia imperialista, amenaza con sumir en el mismo caos absoluto en el que quedó Libia a toda la región-, los más renuentes a plegarse a los dictados del “largo brazo” de la turbia argamasa de las geofinanzas globales, han pagado su condición de parias siendo situados en la diana de la maquinaria geopolítica imperial.
Tras el reciente acuerdo sobre la desactivación del programa nuclear iraní, las draconianas sanciones han sido “provisionalmente” retiradas

Con Irán, el más poderoso de los cuatro, las armas de destrucción masiva fluían por otros canales. Como explica Jalife-Rahme: “Estados Unidos desencadenó su bomba financiera de neutrones (sic): la exclusión del sistema financiero y del comercio basado en dólares. La prueba de que las sanciones financieras contra Irán forman parte de la guerra financiera global llegó cuando el 5/2/12 Estados Unidos desencadenó su última arma financiera: los bancos occidentales fueron advertidos (sic) de que serían eliminados del sistema de pagos del dólar si realizaban transacciones con el banco central de Irán. El rial (divisa persa) se desplomó “más de 40 por ciento (…) con hiperinflación, fuga de depósitos y alza de las tasas de interés, con consecuencias de grave malestar popular”. Tras el reciente acuerdo sobre la desactivación del programa nuclear iraní, las draconianas sanciones han sido “provisionalmente” retiradas. A cambio de su “reconexión” al sistema bancario mundial, el banco central estatal iraní pedirá en un futuro muy próximo a sus entidades adherirse a los estándares de capital internacional, conocidos como Basilea III –fijados por el BPI- con el fin de reforzar la solvencia de su balance. Si no es una “vuelta al redil”, se parece bastante.
Así pues, quizás no sería demasiado aventurado elucubrar –en una levísima concesión a las inanes “conspiranoias”- que la drástica operación de cirugía financiera de la comandancia imperial contra la línea de flotación de las finanzas persas contara con el beneplácito de los oscuros funcionarios –encabezados por el español Jaime Caruana, antes gobernador del Banco de España y fiel escudero a continuación del probo don Rodrigo Rato en el FMI: ¡qué magnífico ejemplo de “puertas giratorias”!- que pululan por los magnificentes salones de la compacta y misteriosa Torre de Basilea.

3-Grecia. El golpe blando

Grecia sí es miembro del Banco Internacional de Pagos. Contra los ya sometidos a la férula de los dogmas de la banca central “independiente” y sus cabilderos institucionales –en el caso europeo, el insólito invento de la Troika (BCE, FMI y Comisión Europea)-, los procedimientos para encauzar a los revoltosos difieren de los expeditivos escarmientos manu militari perpretrados contra los parias de las finanzas globales. Empero, la aparente asepsia falsamente neutral de las medidas adoptadas no atenúa su contundencia ni encubre la imperiosa necesidad de atajar el mal de raíz. Ante la leve resistencia mostrada por el “radical” gobierno griego de Syriza en la primavera de 2015 a aceptar los severísimos recortes impuestos por la Troika para volcar el grueso de los recursos del país al pago de la deuda –dejando sin medicinas o en la inanición a la parte más desvalida de la población si era necesario-, los acreedores de la banca franco-alemana no necesitaban reeditar el infausto golpe de los coroneles.
Bastaba una asonada financiera ejecutada limpiamente por el BCE y “cocinada” por sus mamporreros en las agencias de rating – un oligopolio de tres mastodontes de Wall Street, cuyas “objetivas” evaluaciones degradando la nota crediticia de empresas y países “marcan el blanco” para su posterior aniquilación a cargo de la artillería financiera del BCE y los bazookas de los hedge funds– para aplastar el conato de insubordinación y mandar un aviso para navegantes. El fulminante diktat del guardián del euro –“cerrar el grifo” de liquidez de la ruinosa banca griega, previamente degradada su ya deplorable calificación por las “imparciales” agencias- que obligó al renuente gobierno heleno a prosternarse aceptando el baldón de un humillante acuerdo –incluso peor que el que unos días antes el pueblo griego había rechazado en referendo- reflejó de forma palmaria la humillante condición de los actuales Estados “soberanos”, reducidos a meros limosneros del sector financiero global.
Se trataba no tanto de cobrar una deuda -más bien irrisoria, dado el raquítico tamaño de la economía griega-, como de impedir que pudiera cundir el deletéreo ejemplo de oponer cierta resistencia al “austericidio”. Para un miembro del Banco de Pagos Internacionales y del ruinoso euro –en cuyo diseño colaboró activamente, dicho sea de paso, el “banco secreto” de Basilea-, la camisa de fuerza de la aceptación de las reglas del sistema bancario global obligaba al díscolo gobierno -que en su propaganda electoral afirmaba ufano que “iba a devolver la dignidad a su pueblo”- a rendir pleitesía a la retornada Troika o quedar inerme ante el “garrote vil” accionado por el banco del euro. Enviando de paso un nada sutil mensaje a los émulos de la pueril ilusión reformista de Syriza –introducción de nimias medidas paliativas del desbrozamiento neoliberal sin alterar lo más mínimo los cimientos del statu quo– en otros países del Sur de Europa para que tomen nota de “quién está en el puesto de mando”.
El banco central puede encender el interruptor del crédito o apagarlo a su antojo
De nuevo Ellen Brown: “Y el BCE, al igual que la Reserva Federal de los Estados Unidos, marcha al compás de los tambores de los grandes bancos internacionales. El banco central puede encender el interruptor del crédito o apagarlo a su antojo. Cualquier país que se resista a estar de acuerdo con el programa de austeridad de los acreedores puede encontrar que sus bancos han sido separados de esta liquidez esencial, siendo etiquetados por las agencias de rating como no ‘buenos riesgos crediticios’. Esta sentencia condenatoria se convierte en una profecía autocumplida, como está sucediendo ahora en Grecia”. Un año después de su ejecución sumaria en el altar del austericidio, la economía griega sigue en “parada cardiorrespiratoria” y ha desaparecido de la diana informativa de los mass media -palafreneros mediáticos de sus propietarios, los fondos de inversión del gran capital global-. Pero cumple escrupulosamente con los pagos de la deuda, está aplicando ejemplarmente el tercer “rescate” de la “manirrota” Troika y, según la imparcial Comisión Europea –sin esforzarse siquiera por disimular su alborozo-, sigue dando “pasos decididos” en la aplicación del nuevo paquetazo de reformas estructurales y privatizaciones de servicios y bienes públicos. Misión cumplida.

4-Ayuntamiento de Cleveland. Caza menor


El patrón esbozado anteriormente para “doblar el espinazo” a los renuentes a someterse a los dictados de la guardia pretoriana del capital global sigue una pauta calcada en las masivas privatizaciones ejecutadas bajo la égida neoliberal desde los años 70.
"Suéltenos su compañía energética o le arruinaremos las finanzas de la ciudad”

La artillería financiera de la gran banca -en estrecha colusión con los grandes oligopolios privados y los poderes públicos obsecuentes a sus demandas- dirige de forma preferente sus baterías contra todo lo que huela a obtención de rentas monopólicas a través de la fagocitación de servicios públicos. Pergeña para ello voraces maniobras para arramblar con las compañías de suministros de energía -o cualquier empresa pública suficientemente rentable de la que pueda sacar tajada-.
Gracias a los ríos de liquidez proporcionados a los bancos y fondos de inversión por las políticas monetarias de los serviciales bancos centrales, tales prácticas depredadoras, después de treinta años de Consenso de Washington, han alcanzado el paroxismo en la fase actual de desembridada expropiación financiera.
“Suéltenos su compañía energética o le arruinaremos las finanzas de la ciudad”. La suasoria advertencia la recibió Dennis Kucinich, alcalde de Cleveland a finales de los años 70, al negarse en redondo -ante las intensas presiones de los capos de las finanzas locales y sus acólitos en los think tanks y los tabloides- a privatizar la compañía eléctrica y el banco municipales. El cambalache, tal como lo describe Michael Hudson, es paradigmático de la “delicada” forma de operar de los depredadores de las finanzas:
“Los bancos y algunos de los principales clientes de éstos habían puesto los ojos en la privatización de la empresa pública de electricidad. Los privatizadores querían comprarla a crédito (con unos intereses fiscalmente deducibles, que privaban al gobierno de recaudar los correspondientes ingresos fiscales) y aumentar drásticamente los precios para poder pagar exorbitantes remuneraciones a sus ejecutivos, ultrajantes honorarios de suscripción del crédito a los bancos y unas bonitas compensaciones a las agencias de calificación de riesgos. Los bancos le pidieron al alcalde que les vendiera el banco municipal, prometiendo ayudarle a ser gobernador si traicionaba a su electorado. Kucinich se negó”.
Mientras tanto, los bancos y sus principales clientes locales habían invertido fuertemente en el competidor de propiedad privada de Municipal Light, Cleveland Electric Illuminating Company. En una serie de acciones que funcionarios de la ciudad, el Senado de EE.UU. y las agencias reguladoras consideraron inapropiadas (el uso común diría criminales), CEI recurrió al matonismo descarado causando una serie de interrupciones del servicio y trabajó con los bancos y las agencias calificadoras para tratar de obligar a la ciudad a venderle la empresa de servicio público. Al rechazar de nuevo el enjuague el indócil regidor, los bancos –cual vulgares extorsionadores- dijeron que no podrían renovar sus líneas de crédito a una ciudad tan renuente a equilibrar sus cuentas privatizando sus empresas más lucrativas. Recurriendo a las añagazas de sus perros de presa, las agencias de rating -cuyas notas negativas representan, como en el caso de Grecia, sentencias de muerte financieras para sus víctimas- degradaron la calificación crediticia de la ciudad impidiendo con ello su acceso a los canales ordinarios de financiación y provocando tres quiebras en un año de las maltrechas finanzas municipales.
Incluso así, Kucinich se mantuvo firme y osó retar al enemigo convocando un referendo–en perfecta sintonía con el caso griego: apelar a la legitimidad popular contra las mendaces fullerías de los oligarcas; vana ilusión- que confirmó abrumadoramente la propiedad pública de la empresa eléctrica. A pesar de la incontrovertible sentencia del juez supremo de la soberanía popular, los perpetradores del latrocinio no pararon mientes en la enormidad del atropello y el desenlace del desigual duelo siguió el patrón habitual.
Ante la ruina de las finanzas públicas del Ayuntamiento y la formidable presión de la maquinaria mediática calificando al irredento munícipe poco menos que de radical comunista que llevaba a la ruina a la ciudad, el oponente conservador ganó las elecciones municipales de 1979. La pamema subsiguiente es fácil de intuir. Según el New York Times, “Con Kucinich fuera de la oficina, el Gobernador James A. Rhodes, el mando de Senado Estatal, y el Ayuntamiento estuvieron listos para promulgar la legislación que permitiría que la ciudad entrara de nuevo en el mercado de la deuda”. El ayuntamiento volvió al redil al llegar a un acuerdo para refinanciar la descomunal deuda con los bancos y “por primera vez en años” generó un superávit fiscal en 1981. La empresa de suministro eléctrico privado absorbió a la empresa pública. Standard and Poor’s y Moody’s subieron inmediatamente la calificación crediticia del ayuntamiento desde el bono basura hasta el aprobado alto. La conclusión del artículo del New York Times es de una franqueza impagable: “La historia sugiere que la economía de Cleveland era bastante sana bajo Kucinich, y que el factor crítico en la crisis fiscal de la ciudad no era simplemente la economía sino la economía política (sic)”.

5-Dominique Strauss-Kahn. Fuego amigo

Para el fastigio de la plutocracia imperial usamericana hay otro puntal cuyo cuestionamiento desata la incontenible furia del hegemon: el “privilegio exorbitante” del que goza el dólar como herramienta esencial de la “máquina de succión” de la riqueza global hacia la economía estadounidense en su condición de moneda de reserva mundial. Como explica Hudson: “El dólar es la así llamada “divisa internacional” porque la Reserva Federal y sus acaudalados protectores son los directores de la cábala bancaria EE.UU.-Europa-Japón que está en el centro del timo global del dinero fiat [sin respaldo metálico]”.
Para el bloque financierista de Wall Street/La City (Londres) cualquier pretensión de mermar la ineluctable hegemonía geopolítica de la moneda imperial -como pudo comprobar el incauto Gadafi en sus propias carnes- es crimen de lesa majestad y significa un casus belli en toda regla. Aunque ello signifique activar el “fuego amigo” contra los supuestos aliados que cometen el dislate de “tocar la tecla equivocada”.
Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI –el sancta santorum de la ortodoxia neoliberal usamericana-, se metió, como dice Claudio Vargas, “donde nadie le llamaba”. Se trataba–bajo intensas presiones ruso-chinas y un cierto tufillo de chauvinisme antiamericano y nostalgia de la grandeur– de afectar la preeminencia del capo di tutti capi de los bancos centrales –la Reserva Federal usamericana- potenciando el papel de los Derechos Especiales de Giro -una cesta de divisas del FMI formada por el euro, el yen y la libra, con la reciente inclusión del yuan chino, utilizada asimismo, en otra curiosa coincidencia, por el BPI en sus operaciones de arbitraje- en los planes de asistencia financiera del fondo en detrimento del todopoderoso billete verde.
Dominique Strauss-Kahn se metió, como dice Claudio Vargas, “donde nadie le llamaba"

El “cipayo” con ínfulas de cimarrón pretendía aplicar la tesis del economista belga Robert Triffin que argüía que la hegemonía perpetua del dólar provocaría crisis y desequilibrios crecientes en los flujos financieros internacionales: “ningún país debería cargar en solitario con la hercúlea tarea de suministrar liquidez al comercio internacional porque ni es bueno para ese país, ni es bueno para el resto del mundo”. A pesar de la prosapia y grueso blindaje de los de su ralea, su suerte estaba echada. Mike Whitney explica el motivo del sumario defenestramiento subsiguiente: “¿Puedo deciros de qué va esto? Va sobre el dólar. Strauss-Kahn había reclamado una nueva moneda de reserva que transformaría el dominio del dólar y protegería contra la recurrente inestabilidad financiera pero… ¿sabía que sus acciones molestarían enormemente a gente muy poderosa y bien conectada?”. Parece que el osado plan de reforma incluía, según Thierry Meyssan, utilizar el dinar-oro libio como moneda piloto del experimento monetario. Tener tratos con el abyecto dictador africano era mucho más de lo que “la gente muy poderosa y bien conectada” podía soportar. El pedestre final de la historia –encarcelamiento y oprobiosa exhibición pública del alto dignatario, alias “el gran seductor”, acusado de violación de una empleada de su hotel neoyorquino- se convirtió en la carnaza de los tabloides durante semanas. El enjuague tenía inopinadas aristas (“varias personas hicieron depósitos en efectivo -que ascienden a unos 100.000 dólares- en la cuenta bancaria de la víctima en los últimos dos años”) que, una vez apagada la estruendosa faramalla mediática, desinflaron la acusación contra el lujurioso Dominique. Significa lo anterior que, como dice Whitney, “no cometiera violación con la mujer que estaba en su habitación. Obviamente no, de hecho, es muy probable que fuera culpable”. Tras la ignominiosa eliminación del molesto adversario, su obsecuente sucesora –muy plausiblemente, los mandamases de la banca de Wall Street que la nombraron se cuidaron muy mucho de repetir el error- congeló fulminantemente la reforma monetaria manteniendo intacto el statu quo: “la iniciativa no ha prosperado desde entonces”.
Mossen-Zadehi resume brillantemente el reiterado modus operandi ejemplificado anteriormente: “Aunque la forma, el contexto y los medios utilizados para su destrucción pueden ser distintos, el sentido de los temerarios ataques a las condiciones de vida del pueblo libio, iraní, venezolano o cubano es fundamentalmente el mismo que el de las brutales agresiones a las condiciones de vida de los pobres y la clase trabajadora en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otros países capitalistas. De modo sutil, esta ofensiva es parte de la lucha de clases unilateral que está teniendo lugar a escala mundial. El hecho de que se recurra a medios militares y bombardeos o se lleve a cabo mediante procesos “no violentos” de carácter legislativo o judicial no supone una diferencia sustancial en lo que se refiere al impacto que estos ataques tienen en la vida y los medios de subsistencia de la gente”.

EL SALMON CONTRACORRIENTE http://www.elsalmoncontracorriente.es/

lunes, 22 de agosto de 2016

LOS INTERESES SOCIALES DETRAS DEL TARIFAZO


El millonario inglés Joseph Lewis, amigo de Mauricio Macri y accionista de Pampa Energía, que compró la mayoría de los activos de dicha empresa apenas subió el macrismo, es el lobbista que ha promovido el tarifazo y uno de los principales beneficiarios de una dolarización de los precios de los servicios energéticos. Se ha quedado con la mayoría del pulpo, al cabo de una década de transferencias de la titularidad de las concesiones. Los subsidios tan vapuleados por los grandes medios ahora, fueron el medio de rescate de las privatizadas cuando quebraron con la convertibilidad. Pampa Energía es dueña de Edenor, que monopoliza el mayor servicio eléctrico.
El 24 de marzo pasado, cuando Barack Obama se trasladó a Bariloche, Macri lo hizo hacia la residencia de Lewis en una aeronave del magnate, luego de bajar del Tango 10, el avión de la flota oficial en que el suele moverse Mauricio Macri.

"Joe" Lewis es un capitalista inglés, cuya fortuna asciende a más de US$ 5.000 millones. Es, por lo tanto, uno de los lobbystas que se encuentra detrás de las gestiones de Malcorra para 'normalizar' relaciones con el Reino Unido y los kelpers..
Pampa Holding le compró activos a Petrobras Argentina: 1.200 MW de generación eléctrica, áreas de exploración y producción de hidrocarburos, en especial bloques productivos de gas y petróleo, complejos petroquímicos, una refinería y una red de 247 estaciones de servicios, además de la utilización de la marca por 18 meses. Es uno de los principales interesados en seguir recibiendo el elevado precio de gas en boca de pozo que inauguró Kicillof y siguió Aranguren.
Pampa se asoció con Petrobras Brasil y con YPF para explotar el área Río Neuquén. Está ahora en el gas y en la electricidad, incluido el fracking. O sea que intega el lobby que no quiere que se dé a conocer el acuerdo de Vaca Muerta.
El tarifazo tiene que ver con todo esto, no con el 'relato' de los columnistas de los grandes medios. El kirchnerismo subsidió durante diez años la continuidad de las privatizaciones menemistas y, luego, el acuerdo secreto YPF-Chevron. Esto explica que se limite a reclamar las Audiencias, para desgastar en ellas al gobierno, pero de ningún modo a rechazar el tarifazo que subsidia los elevados precios por el petróleo y gas del macrismo. ¿No es público que el kircherismo y CFK está negociando una unidad pejotista para 2017, y otra con Massa, que puede ser complementaria del "todos unidos triunfaremos"?

Altamira, Jorge
Prensa Obrera

sábado, 20 de agosto de 2016

Estados Unidos, en el ojo de la tormenta

Estados Unidos, en el ojo de la tormenta

Un nuevo eslabón de la crisis capitalista mundial
Hasta hace poco tiempo, se decía que lo peor de la crisis mundial había pasado. Para ello, se exhibían síntomas de recuperación en Estados Unidos. A partir de esas expectativas, las autoridades de la Reserva Federal resolvieron aumentar la tasa de interés a fines del  año pasado, y adelantaron su intención de proceder a nuevas alzas en los trimestres siguientes. Pero estas proyecciones se han desinflado, invirtiendo los pronósticos. The Wall Street Journal advierte sobre el “descenso más prolongado de la productividad laboral en Estados Unidos desde fines de los años ’70 (que) amenaza las perspectivas a largo plazo de la economía del país y podría llevar a la Reserva Federal a mantener las tasas de interés bajas por muchos años” (WSJ, 11/8).
 
Asistimos al tercer trimestre consecutivo de una baja de la productividad -el período más largo desde 1979-, lo que ilustra el empantanamiento en la economía. El crecimiento económico de Estados Unidos en el segundo trimestre fue solamente del 1,2 por ciento.Pero esta impasse integra una tendencia mundial. En Europa, apenas ascendió al 0,3 por ciento. El crecimiento chino continúa en brusco declive, y gran parte de América Latina se encuentra en retroceso.
 
El telón de fondo de estos datos es una crisis enorme de sobreproducción -o sea, un exceso de capitales y mercancías en relación con sus posibilidades de valorización. Esto nutre las tendencias deflacionarias y la caída de los beneficios y, de la mano de ello, un retraímiento de la inversión. Las tendencias deflacionarias  se expresan en el crecimiento de una deuda pública que hoy está colocada a tasa de interés negativa, y que pasó en el último año de 1,3 a 14 billones de dólares a nivel mundial. La ausencia de rendimientos financieros positivos implica una amenaza al sistema bancario y a las compañías de seguros, y constituye un registro inapelable de la tendencia a la depresión económica. La actividad petrolera es un ejemplo elocuente de este proceso: algunos vieron en la caída del precio de los hidrocarburos la oportunidad de un relanzamiento de la economía, a caballo de la reducción de los costos industriales y el aumento del consumo. Lejos de ello, la rebaja de los combustibles sólo condujo a un derrumbe de la industria petrolera, con su secuela de cierres, despidos y concentración industrial.
 
En 2015, el informe anual del FMI señalaba que la caída de la inversión privada estaba en el centro del fracaso de la recuperación de la economía global desde la crisis de 2008, a pesar del crédito a bajísimas tasas de interés y del rescate multimillonario de los bancos que emprendieron los Estados de las principales potencias y sus respectivos bancos centrales. En el trimestre más reciente, la inversión privada en Estados Unidos cayó 9,7 por ciento, el tercer peor descenso trimestral. Esta caída en la inversión en los países capitalistas avanzados está en la base del desmoronamiento de la productividad.
 
Las grandes empresas han acumulado billones de dólares en efectivo y no los invierten ni en la producción ni en la investigación y desarrollo. Utilizan esos fondos para recomprar acciones, aumentar sus dividendos y llevar a cabo fusiones y adquisiciones.
 
Esto explica la paradoja de que el desempeño productivo sea cada vez más magro, mientras el precio de las acciones en las bolsas mundiales alcanza niveles récord. Cuando se examinan los balances, se observa que una porción significativa de sus utilidades provienen de colocaciones financieras.
 
Nueva burbuja
 
Esta hipertrofia del sector financiero ha terminado por socavar la base industrial norteamericana. Su contracara es un aumento de la especulación y una inflación de los activos, que no es otra cosa que capital ficticio. La economía estadounidense está sentada en  una nueva y explosiva burbuja, que prepara una  crisis de mayores proporciones que la de 2008. Esto empalma con las tendencias a la desintegración de la Unión Europea, que han pegado un nuevo salto con el Brexit y el estado de falencia en que se encuentra la banca del continente; con el impasse de la economía japonesa, que no logra salir de la recesión pese a los abundantes recursos puestos por el Estado; con la crisis de China y con el derrumbe de los países emergentes.
 
El agravamiento de la bancarrota capitalista explica la creciente rivalidad entre los Estados y, con ello, las tendencias a la guerra comercial, monetaria y a la guerra misma. Ello se evidencia ahora en Estados Unidos, en el recurso creciente de los candidatos a la demagogia social y chovinista, que florece en forma proporcional a la desintegración de los partidos tradicionales. Pero esta crisis de fondo es también el laboratorio y el caldo de cultivo de grandes sacudidas sociales y,  al ritmo de ellas, de giros políticos profundos de las masas.

Pablo Heller
Internacionales
Prensa Obrera

lunes, 15 de agosto de 2016

El debate sobre si “vamos bien o mal”


El debate sobre si “vamos bien o mal”

Las distintas formas de evaluar el primer semestre del gobierno macrista
José Castillo*
Especial para BAE Negocios
Hay una parte de la discusión en que todos los economistas de distintas formaciones e ideologías acordamos: los números del primer semestre son malos, tanto en nivel actividad (en general e industrial), en consumo, en inflación e incluso, e increíblemente porque era el “caballito de batalla” del gobierno, en inversiones. Podemos “estirar” un poquito más las coincidencias: difícilmente haya cambios sustantivos en el tercer trimestre e incluso es muy poco lo que se verá en el cuarto. Pero acá se acaban las coincidencias.
No vamos a meternos en las diferencias de pronósticos acerca de un eventual crecimiento económico o baja de la inflación en 2017. Tampoco al debate de si la situación actual es producto de la llamada “herencia recibida” o provocada por las políticas del macrismo.
Queremos concentrarnos en algo diferente: los actores específicos de nuestra economía y la repercusión de las políticas económicas. Hay una serie de sectores optimistas: la imagen del presidente Macri en la Sociedad Rural, o los foros empresarios de estos meses lo manifiestan. Y, efectivamente, tienen motivos para estarlo. El sector agroexportador (que, digamos de paso, está fuertemente concentrado en unos pocos oligopolios mayoritariamente transnacionales), ganó con la devaluación primero y con la eliminación (o baja en el caso de la soja) de retenciones después. El sector de la minería a cielo abierto también fue beneficiado con ambas medidas.
Los sectores empresarios tienen
motivos para expresar optimismo
Los bancos obtuvieron ganancias récord en base a arbitrar con la devaluación, a las super-tasas de las Lebac y a la eliminación de límites a los costos de sus servicios.
El sector financiero bursátil en general resultó ganancioso por la eliminación de trabas a la entrada y salida de capitales especulativos, además de algunos “regalos” fruto del gobierno anterior, pero ejecutados por éste, como el de las operaciones de dólar futuro. Todo esto se materializó en fortísimas subas en la Bolsa de Valores de Buenos Aires. Sumémosle la liberación de hecho de precios que permitió la feroz remarcación realizada toda la cadena comercial (también fuertemente oligopolizada en unos pocos hipermercados), las petroleras y gasíferas que disfrutan de diferenciales de valores superiores a los internacionales, los fondos buitres que cobraron en efectivo y las “ventajas” que se vienen con el blanqueo. Evidentemente hasta acá tenemos a unos cuantos que ya pueden festejar, independientemente de la existencia o no de “lluvias de inversiones” a futuro.
Los asalariados formales tuvieron
aumentos inferiores a la inflación
Del otro lado tenemos a los que perciben ingresos fi jos. Los asalariados formales bajo convenio en todos los casos tuvieron aumentos por paritaria inferiores a la inflación (en promedio perdieron entre un 10 y un 15% de su poder adquisitivo). Los trabajadores tercerizados y los informales recibieron incrementos aún menores y por lo tanto perdieron más. Los jubilados se tuvieron que conformar con el incremento de marzo, que se quedó a kilómetros de la suba del costo de vida. Los perceptores de planes sociales están en idéntica situación. A ello sumémosle los que directamente han perdido su empleo: el Ministerio de Trabajo reconoce ofi cialmente, de diciembre a mayo, una caída de más de 100.000 puestos de trabajo. Si le agregamos el 42% informal (y sabiendo que los trabajadores en negro son los que primero y más sufren el flagelo del despido) la extrapolación nos da más de 200.000 nuevos desocupados. La recesión ha generado además, una “sequía” de dinero en los barrios populares que hace que se derrumbe toda la economía de la “changa” de la que vive muchísima gente: los remiseros, plomeros, vendedores de comida, e incluso pequeños kioscos y comercios están prácticamente paralizados. Sumemos, por últimos, que todavía no terminaron de pegar de lleno en la economía popular los tarifazos de los servicios públicos.
Cuál es el balance: 30.000 millones de dólares transferidos desde los bolsillos de las clases populares a manos de los sectores más concentrados de la economía. Acá está la “verdadera” explicación de la caída del consumo y la recesión. Esta es la auténtica radiografía de ganadores y perdedores. Es por eso que, efectivamente, no hay una única respuesta a la pregunta de si “vamos bien con la economía”. La respuesta una vez más, será distinta si el bolsillo del que responde, se enflaqueció o se agrandó.
*Profesor e Investigador de la UBA
www.diariobae.com

La ruta de otra reforma (anti)laboral


La ruta de otra reforma (anti)laboral

Pedro Kuczynski, el nuevo presidente de Perú, apunta a una reforma contra la “rigidez del mercado laboral”, como herramienta para llevar el empleo en negro del ¡70%! actual a un 40% en sus cinco años de gobierno. El Frente Amplio uruguayo está en lo mismo, y en Brasil se trata de una línea común de las distintas fracciones de la burguesía que están hundidas en la crisis de la corrupción. Chile, que sería el modelo latinoamericano de flexibilidad laboral y reforma jubilatoria, acaba de ser escenario de una movilización de 100 mil trabajadores contra las AFP chilenas, que ha seguido a la rebelión juvenil contra la educación privada.
Se trata de un cuadro no muy alentador para copiar. No obstante, en la Argentina se discute una nueva ola de reforma antilaboral y antijubilatoria como instrumentos necesarios al ajuste que encabeza Macri. Los aportes del kirchnerismo fueron muy importantes en esta línea, aunque se le acabó la espalda para seguir adelante. Recordemos la reforma del Código Civil que anuló la prelación del derecho laboral y elevó a categoría cuasi constitucional la tercerización laboral.
Según La Nación (26/7) “ningún aumento del empleo privado y de la competitividad (…) podrán lograrse sin una reforma del modelo vigente de relaciones laborales en la Argentina”.
El eje es el convenio por empresa: “Un aspecto sustancial de una reforma laboral es que la negociación de salarios y condiciones de trabajo tenga en consideración la productividad y los límites y posibilidades de cada empresa” (ídem). Para ello promueve que “el modelo sindical asegure la mayor libertad individual y colectiva”. “Pero -añade- debe evitarse la atomización gremial en la empresa, que a la hora de la negociación pudiera llevar a una carrera de dirigentes sindicales que intenten superar unos lo alcanzado por otros.”
Este contenido fue un eje de las reformas menemistas que encontraron continuidad en la era K con la reafirmación de la ley Banelco II, que no modificó esencialmente a la Banelco original en este punto. El Smata y su convenio por empresa, los plásticos y el sistema heredado en el neumático son parte del legado.
Recordemos que el fraccionamiento de vacaciones y el trabajo por piezas en la rama clearing de camioneros (empresas de reparto de correspondencia), las entregó Moyano en tiempos en que su CGT era la columna vertebral del kirchnerismo. Lo mismo podemos decir de la “herencia” de 600 mil tercerizados que sufren convenios a la baja o los “convenios depósitos” de Comercio y la Uocra, dos niños mimados de los tiempos kirchneristas. Otro tanto podemos decir del trabajo en negro que alcanza, según el Ministerio de Trabajo, al 40% de la masa laboral, lo que constituye una fuerte palanca a la baja contra el salario y los convenios colectivos.
El problema es que como en Brasil o Perú, como en Uruguay o Chile, los enormes golpes asestados en los últimos 20 años al movimiento obrero y sus conquistas no alcanzan. La crisis y sus salidas capitalistas, honrando las deudas usurarias, el rescate estatal de los empresarios y la entrega de recursos estratégicos, impulsa a recomponer la tasa de ganancia mediante nuevos ataques contra el valor de la fuerza de trabajo.
“En este sentido se debería asignar preferencia a los acuerdos laborales de nivel menor (empresa o sector geográfico) por sobre los acuerdos colectivos o paritarias en el nivel de sector de actividad”, profundiza La Nación. No sólo permitirlos, sino que tengan prelación. Se trata de una línea de fondo que implica quebrar los convenios por rama, transformándolos en “pisos” o “marcos” de carácter genérico cuya única función es mantener el poder de una burocracia central.
La burocracia central, a su vez, tendrá la función de asegurar el monopolio del derecho de huelga de acuerdo al fallo de la Corte Suprema, al tiempo que maneja la caja de los sindicatos, las “contribuciones solidarias” (coimas) por firma de convenios y el control de las enormes cajas de las Obras Sociales.
La Nación ataca la homologación de convenios por el Ministerio para evitar todo obstáculo, pero sostiene “el arbitraje” cuando no hay acuerdos. Y luego, descarga una batería entera sobre el contenido de los convenios por empresa y del conjunto de la legislación. Así, plantea “flexibilizar y facilitar la contratación para que no se produzcan contingencias imprevisibles y desproporcionadas”, junto al “contrato de plazo fijo flexible y otras formas de contratación modulares”, además de “la multifuncionalidad, la polivalencia funcional y la jornada variable o flexible”.
“Debe premiarse a quien genere nuevas oportunidades de empleo, por ejemplo, con la reducción o el diferimiento de las cargas sociales cuando se crean nuevos puestos de trabajo” (ley Triaca de Empleo Joven). “La indemnización por despido debería sustituirse por un sistema contributivo que ampare al trabajador frente al desempleo.” Proponen generalizar el sistema que rige en la construcción, donde cada trabajador aporta a su propia indemnización.
Las divergencias y tensiones internas entre fracciones capitalistas por la política económica, en particular en la UIA, no presentan diferencias en torno a esta cuestión. El movimiento obrero debe prepararse programáticamente contra esta nueva reforma antilaboral, que también prevé la definitiva eliminación de toda vía judicial en accidentes de trabajo, así como una reforma jubilatoria que eleve la edad y desprenda definitivamente el haber pasivo del activo.
La lucha por un Congreso de Bases del movimiento obrero tiene por función el debate de un programa de reivindicaciones, de un plan de lucha y de una salida de los trabajadores para que la crisis la paguen los capitalistas, lo cual supone enfrentar el conjunto de la ofensiva.

Nestor Pitrola.
Prensa Obrera

domingo, 14 de agosto de 2016

Tarifazos: Una crisis política que desnuda al gobierno ( y a quienes gobernaron )



Tarifazos: Una crisis política que desnuda al gobierno ( y a quienes gobernaron )

                Los matutinos del domingo no vacilan en señalar que el gobierno enfrenta una crisis política en regla, como resultado del empantamiento del tarifazo en la luz y el gas.  La decisión de la Corte está aún por verse.  Si terminara limitando los aumentos, o declarando que no pueden ser retroactivos, el gobierno afirma que tendrá que poner 80.000 millones de pesos de subsidios.  Los voceros del gabinete amenazan con interrumpir todos los planes de obra pública, los cuales, de todos modos, siguen frenados. La advertencia oficial por el agujero fiscal no existió, sin embargo, a la hora de declararle el jubileo impositivo al capital sojero o a las mineras.
                Pero el dato más relevante de la crisis lo han aportado, en las últimas horas, el “grupo de los ex secretarios de Energía”, o sea, los privatizadores del menemismo y la Alianza.  Según “La Nación”, ellos habrían coincidido con Aranguren en que “hay que hacer converger los precios mayoristas locales de gas y petróleo con los precios internacionales” (14/8).  La misma fuente señala algo conocido: que el petróleo crudo se paga en la Argentina a 67 u$s el barril, cuando la cotización internacional es de 42 u$s.  Y que los pulpos que extraen gas en la Argentina reciben entre 5 y 7,5 u$s la unidad calórica, cuando en Estados Unidos vale 2, 5 dólares.  Sin decirlo, los ex secretarios señalan que los gigantescos subsidios energéticos –que representan hoy el 75% del déficit fiscal- constituyen un subsidio liso y llano a los monopolios petroleros Lo que tampoco dicen estos técnicos es que esos sobreprecios fueron concedidos inicialmente por el kirchnerismo, como parte de los beneficios extraordinarios que acompañaron a toda la cadena petrolera a partir de la seudoestatización ypefiana de Galuccio-Kicillof.  Los programas gas plus duplicaron o triplicaron la recompensa de los productores en boca de pozo. En el caso del petróleo,  los valores de extracción se “atornillaron” cuando el crudo comenzó a desplomarse en el mercado internacional. Ese rescate fue transferido integralmente a los consumidores:  en el periodo en el cual el petróleo cayó de 100 a 50 u$s el barril, los precios de las naftas subieron un 80% en el mercado local.
                El actual tarifazo, por lo tanto, es una “herencia recibida” que el macrismo no denuncia como tal, y por una clara razón: el gobierno tiene toda la intención de sostener este rescate a los monopolios petroleros, sólo que aspira a que su costo resulte bancado directamente por los usuarios de gas y de luz.  Es significativo que los voceros de la industria petrolera teman que las audiencias públicas que podría imponer la justicia abarquen, no sólo a las tarifas de distribución y transporte de energía, sino también a su producción básica. Es que el debate público de la cuestión haría ventilar esta cuestión de fondo –a saber, que lo que está en discusión es el salvataje a un puñado de pulpos petroleros. 
                No es la primera vez que Aranguren desliza la posición de recortar o eliminar el subsidio a estos pulpos. Algunos lo atribuyen a su condición de accionista de Shell, que en Argentina es esencialmente refinadora (y, por lo tanto, clienta –y no productora- de hidrocarburos). Otra versión, más aguda, indica que el debate sobre el precio del gas y el petróleo tiene como telón de fondo a la lucha por un nuevo reparto de las concesiones petroleras,  en perjuicio de algunos de los “barones” ya establecidos (y a los que el kirchnerismo benefició con contratos leoninos) y en favor de operadores internacionales que quieren ingresar.  Como ya ocurre en Estados Unidos, la caída del precio del petróleo es el escenario propicio para este ajuste de cuentas entre capitalistas, pues conduce a la quiebra de los menos poderosos y a la concentración del negocio.  
                Los defensores de la actual política alegan que, de no existir los sobreprecios del petróleo y el gas, “las empresas despedirían a miles de trabajadores” Pero eso ya está ocurriendo ahora, como se demostró en las recientes ocupaciones de pozos en Santa Cruz.  Los pulpos utilizan los subsidios, no para remontar la producción, sino para financiar su retirada o afrontar deudas. Es lo que ocurre, en primer lugar, con YPF, que ha acumulado una hipoteca de 7.500 millones de dólares en los últimos años y, a pesar de los tarifazos, ha reducido sus planes de inversión. 
                 Una hipotética reducción o eliminación de los subsidios sería respondida, con seguridad, con un lock out patronal aún mayor.  En previsión de ello,   los ex secretarios y la oposición pejotista y massista defenderán el “gradualismo”, que en estas circunstancias no es más que la transferencia progresiva a los consumidores del rescate de los pulpos.
                En definitiva, el debate sobre el tarifazo ha desnudado qué  es lo que realmente está en juego:   quieren que los consumidores y trabajadores paguemos el pulmotor de quienes vaciaron de reservas energéticas al país a lo largo de dos décadas. Y que financiemos, también, un proceso despiadado de concentración de esos mismos pulpos,  cuya consecuencia será la de mayores despidos y mayores confiscaciones a los consumidores.
                En oposición a esta estafa,  reclamamos la apertura integral de todas las cuentas y costos de la industria energética, desde la producción a la distribución. La crisis actual plantea, como nunca, la nacionalización integral de la industria, en el cuadro de un plan económico debatido y dirigido por los trabajadores.

Marcelo Ramal.
Prensa Obrera