Hombre en llamas

Hombre en llamas
Hombre en llamas. Orozco, J.C. Algunos críticos interpretan el mural como una glorificación de los cuatro elementos, otros ven en cada una de las figuras una simbología inherente al hombre mismo: el hombre teológico (que simboliza la tierra), el cual despierta en el mundo y convierte en dioses los fenómenos naturales que no comprende; el hombre metafísico (que simboliza el viento), el cual empieza a tener conciencia, reflexionando sobre la realidad del mundo; el hombre científico (que simboliza el agua), el cual analiza los fenómenos, los objetos, penetrando con su razón en sus esencias. Finalmente el hombre de fuego que debería simbolizar a Prometeo, el que rebelándose a los dioses entregó a los hombres la chispa del fuego, la cual representa al mismo tiempo la razón y la libertad. Así el hombre, ya libre, crea las artes en su constante lucha de superación; el hombre hecho fuego de pasiones, de anhelos de conquistas, pero sobre todo dueño de su vida, de su destino y de sus decisiones.
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sábado, 13 de septiembre de 2014

CARCELES en USA, UN GRAN NEGOCIO

La cárcel como un gran negocio en EE.UU.

Es el país con la mayor población carcelaria del mundo, las empresas que operan los penales ganan cada año miles de millones de dólares. Políticos y jueces, cómplices o víctimas del fuerte lobby.

Dirigentes políticos y jueces estadounidenses tienen algo en claro: que la mano dura y la tolerancia cero son mucho más rentables que la prevención del delito. Gracias a eso, las empresas que operan las cárceles privadas del país del norte ganan cada año miles de millones de dólares por un negocio tan jugoso como perverso y en el que las principales víctimas son los inmigrantes pobres. La gran mayoría de ellos llega a los centros de detención privados por las duras leyes vigentes y por la complicidad que el Estado y el aparato judicial mantienen con las compañías del rubro. Su estadía en estas prisiones incluye abusos, vejaciones y condiciones de vida inhumanas.
El negocio comenzó en los años '80, bajo la presidencia del conservador Ronald Reagan. En 1983, Jack Massey creó la primera empresa de cárceles en Estados Unidos: Corrections Company of America (CCA). Al año siguiente surgiría Wackenhut Corrections Corporation, que más tarde sería comprada por el Geo Group, actualmente la segunda compañía más grande del negocio carcelario, por detrás de CCA.
Ambas empresas, que controlan el 80% de las prisiones privadas, fueron creciendo a la misma velocidad que aumentó la población carcelaria. Según estadísticas oficiales, entre 1999 y 2010 el número de reclusos en centros privados se incrementó un 80%, mientras el conjunto de los detenidos en cárceles del Estado apenas subió un 18 por ciento. Gracias a esa notoria desigualdad, CCA obtiene ganancias por 1700 millones de dólares anuales, mientras Geo Group llega a los 1600 millones. Entra ambas compañías controlan 131 cárceles, donde hay más de 150 mil detenidos, el 16% de la población carcelaria nacional.
El negocio aumenta cada vez más por varias razones. Una de ellas es el apoyo que tiene por parte de la familia judicial. El caso de los jueces Mark Ciavarella y Michael Conahan lo grafica claramente. Ambos fueron encontrados culpables por haber recibido 2,6 millones de dólares en sobornos de diferentes centros penitenciarios privados para enviar a la cárcel a casi 5000 chicos que, en la mayoría de los casos, no tuvieron siquiera acceso a un abogado y cuyos "crímenes" fueron una pelea en un micro escolar o subir una parodia de sus maestros a Youtube.
La otra pata del negocio la sostienen el Estado y la dirigencia política. Las propias empresas reconocen, a través de sus informes públicos, que el aumento de la población carcelaria repercute positivamente en sus cuentas bancarias y que la relajación de las sanciones contra los inmigrantes sería perjudicial para sus intereses. Por eso, antes de quedarse con los brazos cruzados, recurren al famoso lobby.
Un informe de la ONG In The Public Interest (ITPI) sostiene que, entre 2002 y 2012, CCA destinó 17,4 millones de dólares para convencer a dirigentes políticos sobre la necesidad de endurecer las penas contra el delito. Geo Group, por su parte, aportó otros 2,5 millones entre 2004 y 2012. Las empresas no distinguieron banderas políticas a la hora de repartir dinero e hicieron llegar sus cheques tanto a la oficina del senador demócrata Bob Menéndez como a la del republicano Marco Rubio. Ambas, además, desembolsaron casi 5 millones para las campañas de diferentes candidatos electorales.
El lobby dio resultado: las prisiones privadas están llenas gracias a que los gobiernos estatales les garantizan una cuota mínima de ocupación. El ITPI analizó los contratos firmados con 62 cárceles operadas por empresas y determinó que en el 65% de los casos está estipulada alguna garantía de números de reclusos. La base mínima es del 90% de ocupación, aunque en algunos casos llega al 100 por ciento. Los empresarios sostienen que esa es la única forma de tener un nivel estable de ingresos para gestionar las cárceles y recuperar el costo de su construcción. Un buen argumento desde el punto de vista estrictamente económico. Lamentable, por supuesto, desde el punto de vista humano.
Quienes más sufren las consecuencias de este cínico negocio son los inmigrantes, principalmente latinos y afroestadounidenses. En particular, aquellos que van a la cárcel por ingresar al país sin documentos. Representan el 80% de todas las personas que se encuentran tras las rejas en Estados Unidos, de las cuales un 16% va a parar a prisiones privadas. Se trata, según la organización Human Rights Watch (HRW), de una situación "viciada por desigualdades raciales", ya que muchos de los inmigrantes detenidos "no son peligrosos ni representan un riesgo de fuga".
En las cárceles privadas especialmente designadas para extranjeros, los inmigrantes sufren "serios costos en términos de salud y dignidad humana". Así lo sostiene la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) en el informe "Almacenados y olvidados: Inmigrantes atrapados en nuestra sombría industria de prisiones privadas", donde la organización puso la lupa sobre el funcionamiento de las 13 prisiones privadas a las que son llevados los inmigrantes tras su arresto.
El documento es demoledor. La ACLU asegura que las autoridades de los centros de detención tienen incentivos para maltratar a los reclusos, al tiempo que "pasan por alto la inadecuada calidad de la atención médica" y niegan programas de rehabilitación, lo que crea condiciones "peligrosas, de miseria y tensión". Los prisioneros, además, suelen dormir en los pasillos o en celdas minúsculas que deben compartir con varias personas. Toda una serie de condiciones de vida inhumanas que, según la ACLU, intentan ser encubierta de forma conjunta por las empresas y el Buró Federal de Prisiones, es decir, el Estado. En conclusión, se trata de un negocio que sólo "enriquece a la industria privada".
Estados Unidos tiene actualmente un total de 2,5 millones de personas tras las rejas, lo que lo convierte en la nación con la mayor población carcelaria de todo el planeta: cuenta con el 25% de los presos mundiales. Cifras que seguramente sigan creciendo mientras continúe vigente la doctrina de la represión y la xenofobia en el autodenominado país de la libertad.
Obama y los U$S 40 millones
 Los casi 10 millones de presos que cada año entran y salen de las cárceles de EE UU no sólo sufren a diario maltratos, abusos y vejaciones. También son víctimas de la explotación laboral más extrema: el gobierno estadounidense es el mayor empleador de indocumentados en prisiones, pagando salarios irrisorios y en algunos casos directamente sin retribución alguna. Así lo denunció el diario The New York Times, que en una nota del año pasado aseguró que 60 mil inmigrantes detenidos fueron empleados a cambio de pagos tan bajos como 13 centavos de dólar por hora para hacer ropa, muebles, alimentos o para realizar tareas de limpieza. Otros lo hicieron gratis o recibiendo pagos en especie, como golosinas o tiempo extra de recreo en los penales. Gracias a eso, la administración Obama logró ahorrarse unos 40 millones de dólares por año. "En esencia, esto convierte al gobierno en el mayor empleador de inmigrantes indocumentados en el país, a pesar de que prohíbe a cualquiera contratarlos", dijo Carl Takei, abogado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).
 La situación en Argentina
La situación en las cárceles argentinas también es preocupante. De acuerdo con una nota publicada por el Equipo de Policiales de Tiempo Argentino la semana pasada, las prisiones de nuestro país están pobladas por jóvenes con baja escolaridad y trabajos precarios, el acceso a las armas de fuego es muy fácil y tanto el entorno delictivo como el consumo de drogas ayudan a predecir los delitos más violentos.
Esos son algunos de los datos proporcionados por una encuesta a presos realizada por el Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia (CELIV) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Yendo a los números, este estudio indica que el 57% de los internos tiene entre 18 y 30 años y el 52% no asistió al colegio o apenas llegó al primario. Argentina, además, es el país donde se usan más armas de fuego para cometer delitos. El 77,9% de los reclusos tuvo alguna vez un revólver en sus manos. Si se observa el campo femenino, en el 52% de los casos las mujeres fueron condenadas por tenencia y tráfico de drogas.
Info news

miércoles, 23 de abril de 2014

NARCOSUR





La periodista mexicana Cecilia González pasó cinco años investigando de cerca el narcotráfico en América Latina. En 'Entrevista con RT', la autora del libro 'Narcosur. La sombra del narcotráfico mexicano en la Argentina' relata su experiencia.
"EE.UU. es el principal responsable, o irresponsable, en realidad. Porque también hay que entender que toda esta expansión del narcotráfico, del crimen organizado, se debe al fracaso de los lineamientos que impuso EE.UU. durante el siglo pasado para combatir las drogas", asegura González.

La periodista hace referencia a la penalización del consumo, la criminalización del consumidor y la militarización del combate, que desde hace décadas han sido los pilares de la lucha contra la droga iniciada por Washington.

Toda esta expansión del narcotráfico, del crimen organizado, se debe al fracaso de los lineamientos que impuso EE.UU.


"40 o 50 años después ¿qué tenemos? Aumentó la producción, aumentó el consumo (…) aumentó el poder de los cárteles, se expandieron, se fortalecieron. Entonces todo eso lo que prueba es el fracaso de todas estas políticas".

Según la autora, es necesario pensar en nuevas estrategias porque evidentemente las que se implantaron "no funcionaron".


La periodista criticó además la actitud de EE.UU., afirmando que ese país "tiene una actitud muy hipócrita a nivel internacional o en su relación bilateral con México, y en su visión con los latinoamericanos también porque EE.UU. se victimiza, 'nos llenan nuestro país de drogas', sí, pero porque hay demanda", agregó.

González asegura que el tráfico de drogas desde Latinoamérica hacia EE.UU. no es un fenómeno fortuito, y que Washington usa un doble rasero a la hora de criminalizar a los responsables.

EE.UU. nunca ha detenido o nunca ha anunciado la detención de un capo estadounidense, siempre son latinoamericanos


"Además EE.UU. nunca ha detenido o nunca ha anunciado la detención de un capo estadounidense, siempre son latinoamericanos. Y por supuesto que hay cárteles estadounidenses porque los cárteles mexicanos, por decir algo, que son los más cercanos geográficamente, no participan en las redes de distribución. Ellos entregan, pero por supuesto que hay narcotraficantes estadounidenses, aunque de ellos nunca se habla".

jueves, 17 de abril de 2014

HAY ARMAS Y HAY DROGAS porque son la tercera y cuarta fuente de ingreso del sistema capitalista mundial





EL NARCOTRAFICO ES EL NEGOCIO DEL SISTEMA
Tuesday, 15 de April de 2014  REDECO
En el marco del programa "Enredando las Mañanas" de la Red Nacional de Medios Alternativos, dialogamos con Carlos del Frade, periodista y escritor rosarino, quien compartió su análisis y preocupación en torno al “plan para pacificar la ciudad” que consistió en el desembarco de 3000 gendarmes, prefectos y federales en su ciudad natal. Rosario vive una situación crítica debido a la agudización de la violencia social y política a partir de la consolidación del narcotráfico que tiene estrechos vínculos con el poder político, policial, judicial y económico.



¿Cual es tu análisis del “plan para pacificar la ciudad”, como tituló el diario Pagina/12?
Lo primero que hay que decir es que es difícil encontrar la paz de la boca del fusil de un gendarme; lo segundo es que si el planteo es la ocupación territorial de los barrios con gendarmes, prefectos y policías federales, como si fueran ángeles incorruptibles y no tuvieran nada que ver con el narcotráfico, es mas difícil aun de creer; y en tercer lugar, si esto no se complementa con apertura de escuelas, trabajo, deporte, alegría, los pibes seguirán siendo consumidores consumidos y terminaran de nuevo en la dialéctica feroz del narcotráfico, donde terminan siendo soldaditos inmolados en el altar del Dios Dinero, que es el más perverso de los dioses y esta detrás del narcotráfico.

¿Por qué la respuesta desde el Estado sigue siendo más policía?
Porque es lo que impone el verdadero patrón del mal, el Imperio, EEUU. El 6 de enero de este año, el cuestionadísimo General Milani anuncio la compra de 35 camionetas Hummer al Comando Sur del ejército norteamericano. Dos semanas después el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, y el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, fueron a EE.UU a recibir instrucciones de qué tenía que hacerse con el narcotráfico, y después aparecieron instructores de la DEA y el FBI dando cursos para la policía de la provincia. En febrero el que viajó a EE.UU. fue Berni. Hoy en día están llegando emisarios de la DEA y el FBI para darle cursos a la policía de Mendoza; y De La Sota viajó a EEUU para lo mismo. Ahora están de acuerdo si le llaman “coordinación del gobierno nacional y el gobierno de la provincia” para hacer esto, que es una política de ocupación de los barrios, que en un primer momento le genera tranquilidad a la gente que estaba desbordada por los hechos de violencia, y claramente eso es lo que se lee y por eso salen a festejar los dos (Bonfatti y Berni); pero no me quieran hacer creer que esta no es la misma receta que se aplicó en Colombia, en México y en Brasil, y que los resultados fueron más narcotráfico y más muertes de pibes. Así estamos lejos de generar salidas pacíficas o con justicia social, si lo único que tienen como presencia son los fusiles de gendarmes, prefectos y policía federal. Eso es un verso perverso.

¿Cuál es tu análisis de la relación entre la especulación inmobiliaria, el narcotráfico y la soja?
Yo creo que eso es lo que le da la particularidad al gran Rosario. Como el Gran Rosario es el lugar por donde pasa la mayor cantidad de guita de la Argentina, porque acá esta el 70% de la exportación cerealera, al pasar el flujo más grande en volumen de dinero, dentro de ese flujo enorme esta el flujo de dinero ilegal. No entender eso, es no entender que la naturaleza del narcotráfico es la actual etapa de acumulación ilegal de dinero fresco y transparente que tiene el sistema capitalista, porque el narcotráfico es una etapa actual del capitalismo, a lo que se le agrega, en nuestros países periféricos y dependientes, esa imposición de la receta de Ronald Regan de julio de 1988 que no es más que la etapa superior del Imperialismo. Ahora, tratar de esconder esto para vivir en la dictadura del presente que supone que los vecinos de Rosario están mas tranquilos me parece bien, pero eso dura poco. Qué le vamos a dar a lo que encontraron el otro día, cuando los integrantes de las fuerzas de seguridad decían: “Acá está vendiendo droga una mujer embarazada de nueve meses, que necesita atención médica”. Esa mujer, que está a punto de parir, trabaja para el narco porque además cree que de esa manera le va a dar un futuro al hijo que esta por nacer. Esta profundidad cultural, que supone lo que encontraron el otro día, no se corrige con las balas de la gendarmería, con la presencia de los distintos autos artillados, esto tiene que ver con otra cuestión, y algún día habrá que entenderlo porque ya pasó en Colombia, en México y esta pasando en Brasil.

¿La presencia policial es un guiño hacia los sectores medios?
Sí, porque es lo que responde a las encuestas. ¿Por qué estaban contentos Bonfatti y Berni el otro día? Porque sabían desde el vamos que la presencia de tipos armados como si fueran rambo en los barrios, es lo que necesita cierto sector de nuestra sociedad que cree que la seguridad es una cuestión de tipos locos, enardecidos, que cometen crímenes porque se les da la gana, y no porque crean que esta es una cuestión de “injusticia social”. Y se responde a esas encuestas, claramente es un guiño político, y por eso festejaron los dos.


¿Hasta qué punto este tipo de medidas, que se presentan en los medios hegemónicos como un combate al narcotráfico, no hacen más que garantizar su continuidad?
En realidad lo que hay es una especie de reorganización de los bandos dominantes de la guita que genera el narcotráfico. Porque eso es lo que pasó en Colombia, lo que pasó en Brasil y lo que pasó en México. Ahora mucha gente se enteró de la existencia en Colombia (en la época de Pablo Escobar) de dos carteles: el de Cali y el de Medellín, a través de la serie “El patrón del mal”- aunque yo creo que el verdadero patrón del mal es EE.UU. Hoy en Colombia hay 242 carteles, y cuando no tenemos homicidios porque bajó el número, tenemos desaparecidos. Hoy en Brasil, a días del Mundial, la “Unidad Pacificadora Policial”, y prestémosle atención a este nombre porque nos reenvía al titular de Pagina/12, bajó el número de homicidios denunciados, pero subió el número de desaparecidos en el Brasil de los gobiernos populares de Lula y de Dilma. Entonces estas cosas, aunque sea en soledad, y poniéndonos a mucha gente en contra, gente trabajadora, honesta, que piensa que efectivamente la seguridad es hija directa de la presencia represiva, hay que decirlas, porque esto ha pasado en la historia reciente de nuestro barrio cósmico que es América del Sur. Así caigamos antipáticos, hay que decirlo porque no podemos ser cómplices de estas miradas mezquinas desde lo político, que insisto, con la dictadura del presente saben que con esto tiran hasta fin de junio.

¿Cual es la situación de la educación, la salud, el trabajo, la cultura, en la ciudad del gobierno “progresista”?
El último informe de la propia producción socialista del Instituto Provincial de Estadística y Censo del año 2011, que hacía un des-agregado de la cuestión educativa, señalaba que 8 de cada 10 chicos y chicas no terminan la secundaria en los barrios populares del Gran Rosario y el Gran Santa Fé ¿Qué hacen esos chicos y chicas que a partir de los 14 años no tienen educación, no tienen trabajo, no tienen deporte, no tienen acceso a la cultura? ¿Qué hacen?

¿La dominación cultural también hace que la cuestión del narco se banalice un poco?
Es un fenómeno mediático, es un fenómeno televisivo, es un fenómeno de serie. Por eso las crónicas que mas se han difundido en estos días, con excelentes periodistas que vinieron de Buenos Aires como Mauro Federico, cuentan los detalles del operativo que claramente son muy interesantes. Pero detrás de esos detalles que forman parte de la nueva novela latinoamericana, aparecen los intereses concretos y algún día tendremos que hablar en serio, hay armas y hay droga porque son la tercera y cuarta fuente de ingreso que tiene el sistema capitalista internacional, por eso tenemos tantas armas a la mano de los pibes y tenemos tanta droga cerca de cualquier persona de cualquier edad, porque es el negocio del sistema, y los que no lo quieren ver y tienen la suficiente información para verlo, terminan siendo cómplices, y en esto hay autoridades nacionales, provinciales y municipales.

Te agradecemos este contacto con Enredando Las Mañanas
Para mi es un privilegio que por lo menos me den un lugar para expresar esto, en Rosario nadie nos ha sacado, y eso me da mucha tristeza. Y también me da mucha tristeza ver en mi ciudad, que hace 51 años nací, que todas las noches haya un helicóptero dando vueltas, que haya mucha gente que crea que con un tipo disfrazado de Rambo vamos a tener un futuro mejor, no lo puedo entender.

sábado, 12 de abril de 2014

INSEGURIDAD

Delito y capitalismo

11 APR 2014 


 Los linchamientos en las grandes ciudades manifiestan un salto cualitativo de la campaña por “seguridad ciudadana” con elementos protofascistas, producto de la sistemática criminalización y estigmatización de los jóvenes pobres.
Pequeño delito y gran delito
El gobierno se opuso a los linchamientos diciendo que “la venganza es el Estado de no Derecho”. 
A la zaga, Massa, Macri, De la Sota y la Iglesia hablan de la “ausencia del Estado” y la “liviandad de la Justicia”. Falso. 
Sin la concurrencia estatal es imposible el desarrollo impune del gran delito (narcotráfico, trata, piratería del asfalto, etc.), administrado por las mismas fuerzas de seguridad. 
La presencia determinada del Estado explica la criminalización de la pobreza con gendarmes y policías saturando los barrios más humildes para perseguir el “pequeño delito”, sometiendo a los jóvenes pobres al chantaje permanente. 

Según la CORREPI, durante la última década las fuerzas de seguridad asesinaron a 2.448 personas con el gatillo fácil y la tortura, en su mayoría jóvenes pobres entre 15 y 24 años

No es cierto que la Justicia sea una “puerta giratoria”: desde 2007 los presos pasaron de ser 52.457 a 62.263; un 75% del total no tiene condena; y 7 de cada 10 son jóvenes pobres entre 18 y 30 años, sin estudios primarios completos y detenidos por delitos menores.
Lo más cínico es que desde hace más de dos siglos los criminólogos afirman que las cárceles no sirven para la “reinserción social” sino que, por el contrario, de ellas salen verdaderos profesionales del delito.
Así, el “pequeño delito” justifica el fortalecimiento del poder represivo del Estado contra las clases subalternas, mientras garantiza el “gran delito” de los negocios ilegales que mueven miles de millones, lavados por los bancos con total impunidad.
La separación entre “ciudadanos” y “delincuentes” se apoya en el sentido común de las clases medias que, atemorizadas en el afán de conservar su pequeña propiedad (amenazada por la gran propiedad capitalista) apuntan a las franjas más plebeyas y pauperizadas. La “justicia por mano propia” exime a las clases acomodadas que delinquen con “guante blanco” sin objeción.
Inclusión y población sobrante
Tras el anuncio de las medidas reaccionarias de Scioli, algunas espadas kirchneristas como el cura Molina, titular de la SEDRONAR, el jefe de Gabinete Jorge Capitanich y el vice gobernador Gabriel Mariotto se diferenciaron muy tímidamente declarando que “no hay seguridad sin inclusión social”. Es comprensible. Mientras los grandes empresarios “la levantan con pala”, las políticas de inclusión mantienen al 30% de la población en la pobreza, más de 1,5 millón de jóvenes no estudian ni trabajan, la mayoría de los jubilados cobra la mínima y el 75% de los trabajadores no llega a $6.500 (mientras la canata familiar cuesta 9.000). La “distribución equitativa de la riqueza”, un fraude.
El cuento de “la inclusión” omite que por las necesidades inherentes a la acumulación, el capitalismo es incapaz absorber toda la fuerza de trabajo disponible en el mercado para la producción de bienes y servicios. Así genera una población obrera sobrante (o ejercito industrial de reserva) que presiona sobre el salario y el empleo de la parte activa de la clase trabajadora. De esa sobrepoblación relativa una franja rota en el trabajo precario y otra es arrojada a la marginalidad y el delito, desclasándose en un lumpen proletariado empleado por la policía, los políticos patronales y la burocracia sindical para todo tipo de actividades criminales. 
Ante la hipocresía burguesa, se describe la funcionalidad del delito para la reproducción del sistema capitalista, señalando irónicamente que “el delincuente produce toda la policía y la administración de justicia penal, esbirros jueces, verdugos, jurados”, y así “el crimen descarga el mercado de trabajo de una parte de la población sobrante, reduciendo así la competencia entre los trabajadores y poniendo coto hasta cierto punto a la baja del salario, y, al mismo tiempo, la lucha contra la delincuencia absorbe a otra parte de la población. Por esta razones, el delincuente… abre toda una perspectiva de ramas útiles de trabajo”.
La “inclusión social” fue la bandera del “progresismo” de los ‘90 contra la “exclusión social” que generaba las políticas neoliberales del gobierno de Menem, idea tributaria de un capitalismo “humanizado” , una utopía reaccionaria hoy reducida a la mera asistencia social con la miseria de la AUH y el plan Progresar. Sobre ese humus germina la marginalidad y el delito.
Un sistema criminal
El capitalismo es un sistema criminal basado en el robo del tiempo de trabajo no remunerado a los trabajadores (plusvalía) y apropiado compulsivamente por los dueños de los medios de producción. Desde su génesis el capitalismo está salpicado de sangre. Su fase de acumulación originaria en Europa se basó en la expropiación violenta de las tierras comunales y las herramientas de los campesinos libres, expulsándolos a los centros urbanos donde una parte se convirtió en proletariado de manufactura y otra mutó en vagabundos, mendigos y ladrones. Cientos de miles fueron ahorcados o arrojados a trabajos forzados al ser considerados “delincuentes” por una legislación sanguinaria. 
Análogamente, fueron saqueados el oro y la plata en América Latina mediante formas bestiales de explotación como la mita y el yanaconazgo, que exterminaron a los pueblos originarios. Y en el siglo XX las dos guerras mundiales dejaron 70 millones de muertos.
Sólo la clase trabajadora tiene la capacidad para superar este sistema criminal levantando una salida para los más desposeídos, imponiendo un Estado de los trabajadores basado en la autoorganización de las masas, en la perspectiva de una sociedad sin explotadores ni explotados.

Demonizan a los pobres
Haciéndose eco de la estigmatización de los pobres como responsables de la “inseguridad”, Luis Barrionuevo definió a los jóvenes humildes como “potenciales asesinos”. El líder gastronómico es la correa de enlace de todos los partidos patronales que quieren separar a la clase trabajadora de las franjas más pobres, demonizándolas a partir de la descomposición social producida por la pobreza que transforma a un pequeño sector en el último eslabón del gran delito.
La clase obrera debe levantar un programa en defensa de los sectores más pauperizados, comenzando por exigir centros recreativos, becas, viandas dignas y boleto estudiantil para todos los jóvenes pobres. Hay que terminar con el trabajo precario y la desocupación con el pase a planta permanente y el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados con un salario mínimo igual a la canasta familiar indexado según la inflación. Es necesario un plan de obras públicas para proveer vivienda digna, cloacas y todas las necesidades, financiado con un impuesto a las grandes fortunas y el no pago de la deuda externa. Hay que disolver la policía y las fuerzas de seguridad que constituyen la verdadera fuente de inseguridad de la población civil
.Miguel Raider. La verdad Obrera.